Lavanda

Flower Power: El poder de la lavanda

Bienvenidos al mundo de los aceites esenciales, un mundo antiguo, poderoso y encantador 

El origen de la aromaterapia

Hay una gran razón por la que queríamos empezar hablando de esta discreta pero aromática flor. A principios del siglo XX fue la Lavandula la que le dio origen al nombre aromaterapia.

El uso de los aceites esenciales como una disciplina científica  se popularizó gracias a un accidente ocurrido en un laboratorio de cosmética en Francia.  El químico René-Maurice Gattefosse se encontraba realizando unos experimentos cuando accidentalmente se quemó la mano y lo primero que hizo fue meterla dentro de una tina que tenía aceite esencial de lavanda.

Lo que no sabía y más tarde se convirtió en su gran revelación fueron las propiedades curativas que tenía esta flor; el aceite había sanado su herida de manera mucho más rápida dejando una pequeña cicatriz. Con esto fue que comenzó su fascinación por los aceites esenciales, donde más tarde fueron utilizados por él mismo para experimentar en soldados heridos durante la Primera Guerra Mundial.

De todas formas el uso de esta planta es mucho más antiguo que esto, diversas culturas de preferencia mediterráneas, ya aprovechaban sus propiedades medicinales, su aroma y su espiritualidad. Es más, la palabra lavanda proviene del latín “Lavare” debido a que los romanos la utilizaban para aromatizar sus baños, camas y ropa.

“Estamos hablando de la esencia de la planta”

Los aceites esenciales se pueden extraer tanto de una flor como de árboles, arbustos, hojas, raíces y cortezas por eso sus variadas texturas, formas y colores. Como su nombre lo indica los aceites esenciales son la esencia de una planta y como toda cualidad en un ser vivo este sirve un propósito bien específico. Las plantas utilizan los aceites para atraer insectos polinizadores que les permiten reproducirse y repeler plagas como método de defensa química.

De flor a extracto

No es mala idea tener una planta de lavanda en casa o en tu huerto, ya que además de su belleza y su relajante fragancia es muy buena atrayendo polinizadores

Existen tres tipos de lavandas la inglesa, española y la híbrida francesa, cada una tiene su clima de preferencia, donde la española por ejemplo se da mejor en inviernos templados. Respecto a sus cuidados la lavanda debe ser regada regularmente, estar en un sustrato alcalino y como toda flor recibir una buena dosis de sol.

Una vez cosechada la flor de la lavanda, la forma de extracción es través de la destilación al vapor. El agua caliente rompe la planta y libera el aroma en forma de vapor de agua. Luego se enfría y condensa el líquido, finalizando con la separación del agua y aceite. El resultado es un líquido de fragancia dulce e incoloro.

Propiedades y beneficios

Como ya hablamos en el caso de René-Maurice Gattefosse la cicatrización de heridas y quemaduras es uno de sus grandes atributos. Pero también los más conocidos para esta flor son sus propiedades como sedante y es recomendada en casos de estrés, agitación, insomnio, depresiones y ansiedad.  

En cuanto a nuestro aparato locomotor es beneficioso en caso de calambres, contracturas y  espasmos musculares. También es bactericida y fungicida.

Hazlo tu mismo

Ahora que conoces las principales características de el aceite esencial de lavanda terminaremos con un “hágalo usted mismo”. 

Vapor con aceite de lavanda para un piel más saludable:

Primero debes hacer un vaporizador o bien contar con uno. Para hacer tu propio vaporizador solo debes verter cinco gotitas en una olla con un litro de agua hirviendo, luego cubrirte con una toalla sobre el recipiente y estar un par de minutos recibiendo los beneficios del vapor.

Es beneficioso para pieles sensibles, dañadas por el sol, quemaduras o heridas y el acné.

Recuerda que el uso de los aceites y otras plantas no son milagrosas por sí solas ya que muchas veces se tratan de tratamientos complementarios. Por ejemplo en el caso del acné también debes revisar tus hábitos alimenticios o de cuidado personal, entre otros factores.

 

Los aceites esenciales son solo una de las formas en que el mundo vegetal nos brinda vida y salud. Las plantas estuvieron primero que nosotros y sin ellas no tendríamos ni siquiera la capacidad de respirar. Debemos agradecer y comprometernos con el cuidado de nuestro medio ambiente, ya que debido a nuestras malas prácticas estamos poniendo en peligro la supervivencia de muchas especies. Pero este es otro tema que esperamos tocar en profundidad en otra edición.

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